Wanda y Evangelina: La guerra continúa...
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La guerra entre Wanda Nara y Evangelina Anderson sigue a full. Esta vez la esposa de Maxi López se rió por Twitter de la reciente madre, que participó de un desfile en Marbella al que calificó de ser “a la gorra”. La distancia que ellas mismas se imponen parece haber abierto una grieta que ninguna de las dos está dispuesta a saltar.
En los últimos años, uno de los cruces más duros que se han dado en el mundo de la farándula local es el que llevan adelante las modelos Wanda Nara y Evangelina Anderson.
La primera está casada con el futbolista Maxi López (Catania, Italia) con quien tiene tres hijos (Valentino, Constantino y Benedicto), y la segunda, con el jugador Martín Demichelis (Málaga, España). De ahí su famosa “guerra” en el ámbito de las botineras.
En un nuevo cruce, la que lanzó el primer “ataque” fue Wanda a través de la red social Twitter. El disparador fue la participación de Evangelina en un desfile en Marbella, España, algo que Wanda no quiso dejar pasar. “Jajaja. ¿A la gorra es en los espectáculos de la playa o la costa, no? Jajaja”, twitteó Wanda apuntando a Evangelina, que había participado de un desfile en un club de playa de un hotel español.
A raíz de ese comentario, Wanda se vio envuelta en un cruce virtual con una seguidora de Evangelina, la cual llegó a cuestionar su participación en el programa de Florencia de la V “La pelu”. “¿Estás segura de que no voy a estar? (hablando del ciclo La Pelu). Pasa que cobro un poco más de lo que le pagan a ya sabes quién, tonta...”, respondió Wanda.
Justamente, el programa al que hacían mención en cuanto a la posible participación de la mayor de las hermanas Nara fue el lugar en donde trabajó durante el año pasado la mujer de Demichelis. Ella decidió despedirse del ciclo a fines de 2012 para viajar junto al jugador y su hijo Bastian, para aguardar la llegada de su hija Lola en enero pasado.
Ambas comparten el gusto por los deportistas, ya que los maridos de las rubias son futbolistas. Además, por sobre todas las cosas siempre fomentan la idea de cuidar la familia y se muestran como las verdaderas jefas de sus hogares. Pero a pesar de tanto en común, la distancia que ellas mismas se imponen parece haber abierto una grieta que hasta el día de la fecha ninguna de las dos está dispuesta a saltar.
En los últimos años, uno de los cruces más duros que se han dado en el mundo de la farándula local es el que llevan adelante las modelos Wanda Nara y Evangelina Anderson.
La primera está casada con el futbolista Maxi López (Catania, Italia) con quien tiene tres hijos (Valentino, Constantino y Benedicto), y la segunda, con el jugador Martín Demichelis (Málaga, España). De ahí su famosa “guerra” en el ámbito de las botineras.
En un nuevo cruce, la que lanzó el primer “ataque” fue Wanda a través de la red social Twitter. El disparador fue la participación de Evangelina en un desfile en Marbella, España, algo que Wanda no quiso dejar pasar. “Jajaja. ¿A la gorra es en los espectáculos de la playa o la costa, no? Jajaja”, twitteó Wanda apuntando a Evangelina, que había participado de un desfile en un club de playa de un hotel español.
A raíz de ese comentario, Wanda se vio envuelta en un cruce virtual con una seguidora de Evangelina, la cual llegó a cuestionar su participación en el programa de Florencia de la V “La pelu”. “¿Estás segura de que no voy a estar? (hablando del ciclo La Pelu). Pasa que cobro un poco más de lo que le pagan a ya sabes quién, tonta...”, respondió Wanda.
Justamente, el programa al que hacían mención en cuanto a la posible participación de la mayor de las hermanas Nara fue el lugar en donde trabajó durante el año pasado la mujer de Demichelis. Ella decidió despedirse del ciclo a fines de 2012 para viajar junto al jugador y su hijo Bastian, para aguardar la llegada de su hija Lola en enero pasado.
Ambas comparten el gusto por los deportistas, ya que los maridos de las rubias son futbolistas. Además, por sobre todas las cosas siempre fomentan la idea de cuidar la familia y se muestran como las verdaderas jefas de sus hogares. Pero a pesar de tanto en común, la distancia que ellas mismas se imponen parece haber abierto una grieta que hasta el día de la fecha ninguna de las dos está dispuesta a saltar.


